Semana Santa
Semana Santa
En 4 fichas de oración este ciclo es una invitación vivir la Semana Santa con una nueva perspectiva.
Muchas veces hemos vivido los misterios de este período contemplando y lamentando lo que le aconteció a Nuestro Señor. Películas, textos y liturgias nos han ayudado a seguir ese camino, piadoso, por cierto, pero en que nuestra participación ha sido más bien pasiva, de espectadores ante una sucesión de escenas que nos impactan.
Otra forma de aproximarse a esta especial semana de nuestra fe, ha sido de ponernos en el lugar de Cristo y sufrir con Él su angustia, su desilusión, su soledad, etc. Ha sido más fuerte espiritualmente, ya no somos espectadores, sino que actores en que interpretamos los sentimientos de Jesús. Un gran avance respecto al método anterior.
Ahora queremos invitarte a dar un paso más. Ya no seremos actores poniéndonos en el lugar de Jesús, sino que la invitación es a que Jesús nos habite para que viva la pasión desde nuestra vida, con nuestros sentimientos y vivencias, con lo que ocurre en mi entorno familiar, comunitario y social. Es nuestra pasión y en ella Jesús esta presente animándonos, acompañándonos, amándonos.
¿Te animas?
TIEMPO Y LUGAR
Esta experiencia la puedes vivir cuando puedas y quieras.
Puedes dedicar una jornada o media jornada en Semana Santa y hacer las cuatro fichas en una tanda con un descanso entre cada ficha.
O bien distribuirla y hacerla en distintos días, por ejemplo
Jueves Santo. Getsemaní
Viernes Santo: El Juicio
Sábado Santo: La Cruz
Domingo: Resurrección
MODALIDADES
Estos retiros pueden implementarse en distintas modalidades:
Personal.
Para ser efectuado por cada uno, en forma independiente de otros, buscando el mejor momento y lugar donde hacerlo
Comunitario.
Para ser efectuado por una comunidad de no más de 6 a 8 personas, ya sea presencial o telemáticamente con una aplicación (Zoom, Google-Meet, Microsoft-Teams u otra).
Esta modalidad sirve para hacerlo también en familia
Grupal.
Para grupos más grandes, en parroquias, colegios o movimientos que pueden juntarse presencialmente o en forma telemática con zoom, meet, teams u otra (asegurarse en este caso que se tiene la facilidad de configurar grupos pequeños)
A.PERSONAL
Ubica un lugar y un tiempo en que no hayan interrupciones. Haz un ambiente especial, un pequeño altar personal donde ubica alli una vela o cirio que estará encendido mientras estás trabajando tu ficha, una cruz que presida tu altar, una biblia y algún macetero con un planta o flor en florero. No olvides tener a mano lápiz y un cuaderno de retiro para tomar notas.
Tómate al menos 5 a 10 minutos de silencio, poniendo atención a tu respiración. Primero siguiéndola a su ritmo por un minuto y luego tres respiraciones profundas, llenando pulmones y abdomen, reteniendo y luego botando lentamente. Al final mantente unos segundos con los pulmones vacíos.
Lo anterior te relajará. Al finalizar haces la señal de la cruz y comienzas con la ficha que vas a desarrollar.
Ofrécele al Señor este momento y pídele ayuda para sentir y meditar con su ayuda esta ficha y que todo lo que decidas o te invite a la acción sea siempre orientado a alabarlo, reverenciarlo y servirlo a Él que habita en todas las personas.
Lee el título y el subtítulo de la ficha y reflexiona sobre que pueden estar diciéndote a ti esos dos textos.
¿Te interpretan? … ¿porqué? …
Luego lee el párrafo introductorio y reflexiona sobre lo que expresa.
¿Hay algo novedoso en ese texto que no habías considerado en tu vida? …
¿Hay algo relevante que aclara?
Lee la "Gracia a Pedir" y medítala, hazla tuya, que sea esa gracia la que conduzca tu oración.
Lee el texto bíblico de la ficha. Primero de corrido, para ubicarte en general de qué se trata.
Luego vuelve sobre el texto y reconoce aquella parte que más te llama la atención.
¿porqué? …
¿en qué se relaciona con tu vida? …
¿Qué sentimientos provoca en ti esa parte seleccionada?
Vuelve a leerlo buscando otra parte que te haga sintonía personalmente. Puedes ir anotando en tu cuaderno lo que te provoca
Si te cuesta encontrar sintonía especial, lee el texto poniendo atención en los verbos. En ellos está la acción que moviliza el texto y luego a las personas, son los que efectúan la acción.
Ayúdate con la sección "Composición de lugar" para contemplar activamente la escena
Luego en la sección "Contemplación Ignaciana" céntrate en ver las personas del pasaje bíblico, oír o que dicen y mirar lo que hacen
A continuación siguiendo la sección "Reflectir" (término ignaciano que significa reflejar en la vida) contesta desde tu corazón y memoria las preguntas relativas a como te tocan en lo personal, en lo familiar y en lo social el texto que estás orando.
Finalmente siguiendo la sección "Coloquio", habla con Jesús como un amigo habla a un amigo y escribe esta conversación, lo que le dices, lo que le pides.
Finaliza con una oración personal, tuya que refleje lo que estás sintiendo.
Por último, reflexiona si hay algo concreto que sientas como llamado a la acción. Un propósito, algo que sientas que Dios quiere que hagas. Escríbelo en tu cuaderno y planifica cuando, como y con quien llevarás a cabo tu propósito
Termina tu oración agradeciendo a Dios por este tiempo, pronunciando un Padre Nuestro, Ave María u otra oración que reces y que te sea particularmente especial.
Termina persignándote y quédate un rato en silencio orante.
Examen de la oración.
Tómate un breve tiempo para revisar tu oración …
¿Dónde hubo distracciones? … (revisa la gracia a pedir del inicio y si tu oración fue consecuente con ella)
¿Qué te costó más? …
¿Dónde sentiste a Dios más presente? …
¿Dónde más ausente?
Si tienes acompañante espiritual, revisa tus notas en el cuaderno y prepárate para compartir con tu acompañante lo que has sentido y especialmente el examen de la oración
B. COMUNITARIO
Se reúnen en comunidad, ya sea presencial o virtual. Uno del grupo toma el rol de guía del proceso para marcar los tiempos. No es el con más sabiduría o devoción o jerarquía. Es quien ayudará a la comunidad a trabajar coordinadamente
Comienzan con un canto que les inspire y lo entonan juntos frente a un altar que puede estar al centro donde se encuentren un cirio, una cruz y una biblia abierta.
Luego desarrollan la ficha que están trabajando personalmente, tal cual está descrito en el punto “A. Personal”
Una vez que todos han terminado su oración personal, en una primera ronda, cada uno cuenta al resto del grupo lo relevante que ocurrió en su oración. Si hay algo muy privado y no hay suficiente confianza para relatar detalles, puedes tratarlo en forma genérica u omitirlo. Solo Dios está presente en el detalle.
En la primera ronda, cada uno habla y el resto solo escucha activamente, no hay interrupciones ni consejos, solo escucha. A lo más una pregunta cerrada para aclararme algo que no haya entendido de lo que la persona expuso
Una vez que todos expusieron, se toma un momento en silencio (5 a 10 minutos) para recordar lo escuchado identificando los ecos que me causan lo compartido por los otros.
En una segunda ronda cada uno expone al resto lo que le hizo eco y aquí hay momento para dialogar con amor y respeto de las realidades de cada uno.
Se cierra la oración con una oración comunitaria en que cada uno puede dar gracias a Dios por el paso del Espíritu en cada uno y en la comunidad toda
C. GRUPAL
Si el grupo es muy numeroso (más de ocho personas), se dividen en grupos pequeños (no más de 6 a 8 cada uno) y desarrollan las dos rondas indicadas en “B. Comunitario”
En una tercera ronda, una vez terminada las anteriores, la comunidad identifica dos o tres aspectos a compartir con el resto de las comunidades en plenario
Con esos puntos, se puede elegir algo que refleje simbólicamente lo encontrado. Puede ser un objeto, un dibujo o simplemente un texto.
Se elige alguien que lo exponga ante los otros grupos
En plenario cada grupo pequeño presenta el resultado de su oración comunitaria
Se finaliza con un canto de acción de gracias y un gesto de envío para llevar a cabo lo que salió en la oración y todos se abrazan y se desean la paz si es presencial o se bendicen y con gestos virtuales se bendicen si es telemático.