Avanzamos al segundo bloque.
En esta etapa, pasamos de la lucha interna del huerto a la confrontación con el "mundo": el ruido, la presión social y la frialdad de las estructuras de poder.
Es Jesús enfrentado un juicio injusto.
Son los poderes del mundo que se confabulan para eliminar a un molestoso defensor de la justicia.
Vamos al pretorio donde está Jesús frente a Pilato y con la muchedumbre azuzada por los sacerdotes y los jerarcas del sanedrín
"Señor, pido la gracia de reconocer la verdad en medio de la confusión, de no dejarme llevar por el grito de la mayoría cuando es injusto, y de tener el coraje de no 'lavarme las manos' ante el dolor del inocente como Pilato".
11 Jesús compareció ante el gobernador, y este le preguntó: «¿Tú eres el rey de los judíos?».
Él respondió: «Tú lo dices».
12 Al ser acusado por los sumos sacerdotes y los ancianos, no respondió nada.
13 Pilato le dijo: «¿No oyes todo lo que declaran contra ti?».
14 Jesús no respondió a ninguna de sus preguntas, y esto dejó muy admirado al gobernador.
15 En cada Fiesta, el gobernador acostumbraba a poner en libertad a un preso, a elección del pueblo.
16 Había entonces uno famoso, llamado Jesús Barrabás.
17 Pilato preguntó al pueblo que estaba reunido:
«¿A quién quieren que ponga en libertad, a Jesús Barrabás o a Jesús, llamado el Mesías?».
18 Él sabía bien que lo habían entregado por envidia.
19 Mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: «No te mezcles en el asunto de ese justo, porque hoy, por su causa, tuve un sueño que me hizo sufrir mucho».
20 Mientras tanto, los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la multitud de que pidiera la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús.
21 Tomando de nuevo la palabra, el gobernador les preguntó: «¿A cuál de los dos quieren que ponga en libertad?».
Ellos respondieron: «A Barrabás».
22 Pilato continuó: «¿Y qué haré con Jesús, llamado el Mesías?».
Todos respondieron: «¡Que sea crucificado!».
23 Él insistió: «¿Qué mal ha hecho?».
Pero ellos gritaban cada vez más fuerte: «¡Que sea crucificado!».
24 Al ver que no se llegaba a nada, sino que aumentaba el tumulto, Pilato hizo traer agua y se lavó las manos delante de la multitud, diciendo:
«Yo soy inocente de esta sangre. Es asunto de ustedes».
25 Y todo el pueblo respondió: «Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos».
26 Entonces, Pilato puso en libertad a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, lo entregó para que fuera crucificado.
Sitúate en el Pretorio.
Es una mañana calurosa, soleada y el aire está cargado de tensión.
Mira la altura del estrado donde está Pilato, símbolo del poder romano, y a Jesús atado, golpeado y cansado, pero así todo, entero, digno.
Siente la presión de la multitud que se agolpa afuera; su grito no es un sonido, es una vibración que golpea las paredes.
Ver las personas:
Observa a Pilato; mira su rostro de fastidio, su deseo de terminar rápido con este trámite.
Mira a los acusadores, llenos de una rabia que creen justificada.
Y mira a Jesús: su silencio no es debilidad, es una presencia que cuestiona a todos los demás.
Él es el único que parece verdaderamente libre en esa lugar.
Oír lo que dicen:
Escucha el murmullo de los soldados, las preguntas cínicas de Pilato y, sobre todo, el rugido de la gente pidiendo que liberen a Barrabás.
Escucha el silencio de Jesús.
Un silencio que grita más que los insultos.
¿Qué te dice ese silencio a ti?
Mirar lo que hacen:
Mira el gesto de Pilato sumergiendo las manos en el agua.
El agua salpica, pero no limpia la conciencia.
Mira cómo entregan a Jesús.
Mira la soledad del que es juzgado sin ser escuchado que conducen hacia el suplicio.
Ahora, trae este tribunal a tu realidad cotidiana:
En lo Personal:
¿En qué momentos de mi vida he preferido "lavarme las manos" para evitar problemas, sabiendo que alguien estaba siendo tratado injustamente?
¿Cuándo me he sumado al "grito de la multitud" sin buscar la verdad? (en redes sociales, en comentarios de oficina, en juicios rápidos)
En lo Familiar/Relacional:
¿Hay alguien en mi entorno cercano que está siendo "juzgado" o etiquetado injustamente por el resto de la familia o del grupo?
¿He tenido la valentía de ponerme a su lado?
¿o he guardado un silencio cómplice?
En lo Social:
El juicio a Jesús se repite hoy en los sistemas que descartan personas por eficiencia o conveniencia.
¿Dónde veo hoy a Pilatos modernos que se lavan las manos dejando a otros la responsabilidad de una injusticia?
¿Dónde veo a Jesús transfigurado en un migrante, en un excluido o en quien nadie quiere defender?
Habla con Jesús, el Inocente juzgado.
Cuéntale tus miedos a ser señalado por defender lo correcto.
Pídele perdón por las veces que tus palabras han sido piedras para otros.
Pídele su fortaleza para permanecer en la verdad cuando el ruido del mundo sea ensordecedor.
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.